La escultura que representa a la Virgen yacente de la iglesia parroquial de Artà pertenece a un conjunto asuncionista completo, pero dispersado con los años. Como una versión más sencilla del exhibido en la parroquia palmesana de Sant Jaume, el monumento de Artà, de idéntico gusto neoclásico (siglo XIX), se ha asignado al círculo estético de Adrià Ferran. La correspondencia es innegable en el caso de la figura mariana, que responde a un modelo renovado y notablemente distinto a la tradición de origen medieval. Gana realismo y naturalidad, asumiendo no obstante el decoro que impone el sentido religioso. La cabeza descubierta, el peinado de estilo Imperio y las sandalias de orientación clasicista son signos de la actualización de la representación. Se exhibe de forma habitual en la capilla de la Inmaculada Concepción.