Fotografía: Jaume Gual

Asunción de la Virgen María

Llucmajor

Iglesia del Convent de Sant Bonaventura

La Virgen dormida del convento de Llucmajor es relevante y tiene una historia curiosa. La crónica de fray Salvador Cabot afirma que era una Purísima Concepción en su estado original y supone que procedía del cenobio de Jesús extramuros de Palma. Trasladada a la localidad de Maria Antònia Salvà, fue la imagen principal del presbiterio de la primera iglesia de la comunidad franciscana y también del templo posterior, el actual. Tuvo esa función hasta 1700. El investigador menciona que en 1702 se pagó por arreglar la escultura para que pudiera representar el tránsito mariano. La operación debió de consistir, esencialmente, en cerrarle los ojos porque las proporciones, la resolución anatómica y el movimiento corporal ―contrapposto― casan mejor con una prototípica Inmaculada. Refuerza esta idea el color blanco del ropaje que no es el cromatismo habitual para la Asunción. Todos estos parámetros permiten datar la realización de la estatua de principios del siglo XVII. No parece que el convento haya tenido nunca un tálamo. La Virgen María, una vez transformada, fue alojada en la urna de la predela del retablo de san Roque. Para la veneración en la octava de la festividad, se abren las puertas ―con pinturas que simulan un cielo estrellado y con angelitos―, como consta que se hacía antiguamente.
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