El investigador Gaspar Munar data del siglo XVI la escultura que representa a la Virgen yacente de la iglesia parroquial de Alaró. Además de la antigüedad, es loable su factura formal dentro de los esquemas comunes de la tipología estilística y del programa iconográfico. Las manos juntas en actitud de oración y los pies descalzos son dos características esenciales, pero también la correa que ciñe la cintura y que se alarga hasta los tobillos. El carácter frontal y un cierto sentido hierático son contrarrestados por una volumetría dinámica en el ropaje. La figura, una talla de madera policromada y con aplicación de pan de oro, se acompaña de una urna, un catafalco escalonado y otros elementos de cronologías no concordantes con la Virgen. Sí que podría ser de época original la corona de madera dorada: un círculo con rayos solares y una cruz en la cúspide.
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