
La iglesia de San Bartolomé de Sóller presenta una de las fachadas más notables del modernismo mallorquín, obra del reconocido arquitecto Joan Rubió i Bellver, discípulo de Antoni Gaudí. Aunque es la parte más visible y reconocida del templo, la historia del templo no empieza aquí. El templo primitivo es del siglo XIII. El Papa Inocencio IV, en su bula otorgada a Lyon el día 14 de abril de 1248, la puso bajo la protección apostólica con el título de San Bartolomé. Sabemos que en 1370 el templo se encontraba en estado ruinoso. El siglo XIV se construye un nuevo templo del que se conservan diferentes testigos: una bóveda de crucería gótica en el campanario, la fachada, la puerta y un ventanal integrados en el muro de la parte del Fossar junto al portal lateral del templo. También podemos ver el ventanal que daba al altar mayor del templo en el lado opuesto de la antigua fachada, calle de Joan Baptista Ensenyat. Entre 1688 y todo el siglo siguiente se construye la iglesia barroca aunque tiene una cubierta de bóvedas de crucería, éste es un hecho arcaizante. Entre 1904 y 1947 se celebran las obras modernistas de Joan Rubió. La Parroquia aumenta su superficie con otras dos capillas, las actuales capillas del Bautismo y de las Almas, y también con un tramo más pequeño donde se encuentra la tribuna sobre la que encontramos el órgano del templo. Diseños también de Rubió son el retablo del Corazón de Jesús, el gran rosetón de la fachada y las vidrieras, también de la fachada, de los padres de las iglesias Oriental y Occidental. La capilla del Corazón de Jesús está presidida por una talla del escultor Josep Llimona.
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