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La producción ecológica de la Ermita de Betlem

La Ermita de Betlem fue construida y habitada por ermitaños de la Congregación de Sant Pau i Sant Antoni durante doscientos años. Unos ermitaños que desde un principio rehabilitaron las edificaciones existentes en estado de ruina y levantaron el conjunto arquitectónico de la Ermita. Se trata del único ejemplo de Mallorca de edificio construido por los ermitaños prácticamente desde cero. Un símbolo del eremitismo mallorquín. La Ermita era autosuficiente y disponía de zona de cultivo y de diferentes construcciones agropecuarias que servían para el abastecimiento de toda la comunidad.

Desde este año, y gracias a un convenio entre el Obispado de Mallorca y la Cooperativa de Pagesos d’Artà, se ha reactivado el cultivo en los campos de la Ermita de Betlem. De esta manera se da así continuidad a sus funciones originarias, manteniendo la memoria de los ermitaños y continuando su labor; siguiendo así las directrices de conservación del patrimonio dictaminadas por la UNESCO.

Durante estos primeros meses, la Cooperativa de Artà se ha encargado del mantenimiento de los terrenos y del cultivo de las tierras. Se ha realizado la primera cosecha de aceite para autoconsumo, fijando las bases para la cosecha del año que viene. De la misma manera han comenzado las labores preparatorias del terreno con la siembra de plantas aromáticas, para la correcta instalación de veinte colonias de abejas mallorquinas, estableciendo así las bases para recuperar la apicultura, una de las actividades tradicionales de los antiguos ermitaños de la congregación de san Pablo y san Antonio. Para las próximas anualidades, la Cooperativa prevé poner en marcha una marca de aceite y una de miel y registrar la finca en la DO de aceite de Mallorca.

No es solo un proyecto agrícola, sino que se trata de un proyecto transversal centrado en la mejora del patrimonio, la agricultura y el turismo, basándose en los principios de economía circular, social y sostenible.

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