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Misa de Difuntos Demasiado Tarde, una obra de arte total

La Parroquia de Santa Creu de Palma acogió el pasado viernes 8 de noviembre la nueva creación del artista José María Sicilia, la Misa de Difuntos Demasiado Tardo. Se trata de un proyecto de colaboración entre el Obispado de Mallorca y El Instante Fundación en el cual han trabajado durante el año 2024 con el objetivo de posibilitar un diálogo entre el arte contemporáneo y la fe, juntando modernidad y tradición. Este proceso creativo se ha llevado a cabo por parte del artista con el acompañamiento constante del Obispado de Mallorca, en cuanto a temas litúrgicos y teológicos de la obra. La misa fue presidida por el obispo Mons. Sebastià Taltavull.

La creación del Sr. Sicilia se enmarca dentro de la larga tradición de composición de Réquiems de toda la historia de la música sacra, dando un paso más y englobándola dentro del concepto de arte total. Con este objetivo, no solo ha compuesto los textos no litúrgicos de la misa y se ha rodeado de colaboradores para la composición de la música, sino que ha realizado elementos litúrgicos como son la casulla que vistió el rector de Santa Creu, Mn. Nadal Bernat, las campanas que tomaron parte en la celebración y las proyecciones que se pudieron observar en algunos momentos de la misa

El Instante Fundación, responsable de la producción artística, contaba con la música a cargo de David del Puerto, Javier Arias Bal y Jesús Rueda. El resto del equipo musical estaba compuesto por el libretista J. M. Fernández-Shaw, la escenografía de José María Sicilia, los coros dirigidos por Carles Ponsetí, Studium y Escolanía dels Blauets de Lluc. La soprano solista fue Cristina Van Roy, la mezzosoprano Serena Pérez, el tenor Antoni Aragón, el violín José Manuel Álvarez, el órgano del coro, Agustí Aguiló, y el órgano mayor, Bartomeu Manresa. La soprano a cargo de la intervención exterior, Cova Villegas. Luis García era el responsable de la luz y las proyecciones.

La idea originaria de la obra se centra en la resurrección, tomando como analogía un diálogo entre una oruga y una mariposa. Y desde esta idea hizo el Obispo su homilía. «Vita mutatur, non tollitur (Pref. Y de Difuntos)». “Una convicción de fe: «La vida no se destruye, tan solo se transforma»”, dijo, y lo profesamos “en esta celebración de hoy, llena de contenido bíblico, llena de arte, llena de luz, llena de poesía, llena de música, y llena de esperanza en la vida que nos ha regalado por amor el Dios Creador, una vida que no se acabará nunca, eterna, y que ya ahora une el cielo y la tierra”.

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