La escultura ―documentada desde ca. 1562― de la iglesia palmesana de Santa Cruz es un ejemplo de las variaciones que se registran en la centuria dentro de este programa de imaginería devocional. La Virgen yacente, una talla de madera policromada con aplicaciones de pan de oro, es de notable tamaño; quizás no tan esbelta como otras coetáneas. Viste túnica ceñida en la cintura por una correa, manto y toca. Como detalles, tienen interés la corona y el hecho de que los bordes del manto son subrayados con putti en relieve. De nuevo, los ojos cerrados, las manos en posición orante y los pies desnudos refuerzan la simbología y dan continuidad a la ortodoxia de la representación consolidada desde la edad medieval. La urna en forma de sarcófago sobre la que se expone la imagen es de cronología posterior, pero igualmente interesante; también el complejo catafalco escalonado y de planta mixtilínea.
Carrer de Sant Llorenç, 4
HORARIOS
Del 14 al 30 de agosto, de 10.00 a 14.00 y de 18.00 a 20.00 horas