MONASTERIO BIZANTINO DE CABRERA

Campañas 2022-2024

La campaña arqueológica de 2022 siguió la metodología empleada en los años anteriores. Se continuó en el mismo punto en que se había paralizado en el año 2019, teniendo que retirarse la vegetación y suciedad acumulada durante los últimos años.
Se realizaron tareas de excavación, limpieza, siglado, inventario y almacenaje de los materiales arqueológicos muebles recuperados. Se encontraron fragmentos de cerámica vidriada, aparentemente del tiempo del cautiverio de los soldados napoleónicos; fragmentos de vidrio del tiempo del monasterio, restos de fauna marina, fragmentos cerámicos de época antigua, medieval (incluida la época islámica), y se descubrieron pequeñas monedas de bronce. Se localizaron también fragmentos de lápida de mármol con tramos de letra inscrita.

Se descubrieron nuevas sepulturas, con las losas de las respectivas cubiertas; fragmentos de estructures pétreas identificadas como sócalos de muro datados del siglo VII. Este sócalo estaba realizado con piedras bastante grandes, la mayoría colocadas de esquina.

Los resultados de esta campaña no permiten todavía identificar el espacio que se está excavando, aunque las estructuras que van surgiendo y los restos recogidos ayudarán a interpretarlo. Agotados los estratos correspondientes a la época actual, al cautiverio de los soldados napoleónicos y a la época medieval, el yacimiento queda preparado para la próxima campaña, a las puertas del siglo VIII.

La campaña del 2023 ha sido corta en su duración, ya que el mal tiempo y las posibilidades de comunicación con la isla quedaron muy mermadas, pero intensa en sus resultados. Se prosiguió con el levantamiento de los estratos que correspondían y quedaron a la vista los negativos y restos de antiguas estructuras del monasterio que habían sido expoliadas por los soldados franceses en su investigación de materiales para construir cabañas. Los materiales extraídos siguen la tónica de años anteriores. Los materiales modernos y medievales han reducido su número a pesar de que siguen apereixent en los restos expoliades. Todavía queda trabajo en la identificación de los materiales y en la interpretación de los datos extraídos. En poder ofrecer una interpretación más fiable, se hará una presentación de resultados.
El 2024 se completó la excavación del Ámbito D a la Cala 8 del monasterio. A pesar de las alteraciones provocadas por zanjas de viña del siglo XIX y por los expolios napoleónicos, se documentó un pavimento de tierra compactada con buena parte de un ánfora de los siglos VII–VIII. El aposento resultó rectangular, de unos 1’90 m de anchura y, como mínimo, 4’80 m de largo, a pesar de que el extremo suroeste no se pudo localizar porque probablemente quedaba fuera de la cala. En el norte se puso a cuerpo descubierto un muro notable, de unos 80 cm de anchura y orientación oeste-noroeste/este-sudeste, diferente al resto de muros de los ámbitos B, C y D. Su cronología y función no se pudieron precisar —quizás relacionada con la basílica— y se previó aclararlas en futuras campañas.
Paralelamente, el 2024 se excavó una de las tumbas documentadas a la Cala 8, que contuvo los restos de un hombre adulto de altura considerable. Esta sepultura formaba parte de un cementerio relativamente extenso vinculado al cenobio: hasta el momento se han localizado siete, todas de individuos adultos masculinos, y probablemente quedan muchas más por descubrir. Además de la excavación, se limpiaron, siglaron, inventariaron y almacenaron todos los materials arqueológicos recuperados, y se redactó la memoria de la campaña.
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