MONASTERIO BIZANTINO DE CABRERA

El Monasterio de Cabrera

El monacato fue un elemento clave de las sociedades del siglo V dC y todavía más de las de los siglos VI y VII dC. Entender cómo funcionó el Monasterio de Cabrera también nos permitiría conocer más detalles de unos de los primeros monjes de la cristiandad y de una parte muy importante del mundo que los rodeaba. Durante aquellos siglos, tal como afirma P. Brown, en el Mediterráneo y en gran parte de la Europa occidental, se produjo un cambio en la cultura religiosa y los monasterios fueron los grandes protagonistas. Así se establecen los antecedentes de las grandes fundaciones monacales de la edad media.

El yacimiento del Pla de ses Figueres, donde se han localizado los restos del Monasterio, se encuentra al fondo del puerto de Cabrera. Comienza en la actual línea de costa y se extiende un mínimo de 150 metros hacia el interior. Este es el lugar del sub-Archipiélago cabrerense donde se han encontrado más materiales muebles procedentes de los siglos V a VII dC. Se han encontrado diferentes tipos de elementos de naturaleza material diversa. Por una parte, una gran cantidad de restos de cerámica que, en su origen, servía para cocinar: conjuntos de vajilla o de grandes contenedores. Este hecho permitió presuponer la presencia de unidades de vivienda. Paralelamente, se han localizado materiales que deben relacionarse, a buen seguro, con la iglesia del lugar: conjunto de piezas de mármol, abundantes fragmentos de lámparas de cristal, fragmentos de porta-mechas de plomo o lo que parece ser un avivador de bronce.

A parte de los materiales muebles, también se han descubierto diversas estructuras de carácter productivo, una necrópolis y una estancia de uso todavía indeterminado. Todo, restos de antiguos muros que pertenecían a las edificaciones del momento. Con el descubrimiento de la necrópolis se excavaron diferentes tumbas individuales de tipo bañera con cubierta de losas encajada. Con el estudio de estos restos se supo que correspondían a individuos adultos (de edades comprendidas entre 35 y 45 años) todos ellos de sexo masculino.

Todas las excavaciones e investigaciones previas permitieron proponer que Cabrera fue una isla santa donde habrían existido dos tipos de asentamientos monásticos correspondientes a un cenobio y a diversos eremitorios.