Iglesia Parroquial de Sant Feliu - Llubí

San Felio: patrono de Castell Llubí desde el siglo XIII

Con la conquista catalana del rey Jaime I, parte de los territorios del actual término de Llubí pertenecieron a Bernat des Coll, abad del monasterio de Sant Feliu de Guíxols (Girona). Parece que muy pronto el abad mandó construir una capillita dedicada a San Felio. Desde ese momento, el santo fue invocado como patrono de lo que en aquel momento se conocía como Castell Llubí.

La capillita sufrió muchas modificaciones y ampliaciones a lo largo de los siglos hasta convertirse en la iglesia actual. La primera gran reforma data de mediados del siglo XVII cuando la iglesia se amplió y se construyó el templo siguiendo la tradición arquitectónica gótica, que era la predominante en el primer barroco. La ampliación estuvo muy relacionada con un hecho histórico capital para Llubí: la obtención de la categoría de vicaria in capite para la iglesia. Hasta entonces, Castell Llubí dependía eclesiásticamente y administrativamente del Consell de Muro, hecho que obligaba a los habitantes de Llubí a desplazarse para recibir los santos Sacramentos. Finalmente, en 1660 se erigió como vicaria in capite, que posibilitaba ventajas eclesiásticas y también marcaba los límites geográficos del término de Llubí, mantenidos prácticamente hasta la actualidad. A finales del siglo XIX la iglesia se alargó, construyendo dos capillas más a cada lado y un nuevo ábside, dándole así el aspecto actual.

El campanario, tal como se conserva actualmente, es fruto también de las reformas y ampliaciones. Comenzado a construir en el siglo XVIII y culminado en el siglo XX, con el recrecimiento del coronamiento y la cúspide piramidal de estilo neogótico.

La saga de los Torres, familia transcendental para la tarea artística desarrollada durante los siglos XVII, XVIII y XIX, también actuó en la parroquia de Sant Feliu. Fue concretamente Rafel Torres Rubert (ca. 1756-1794) el encargado de realizar las tres esculturas del altar mayor (San Felio, San Pablo y San Antonio) y otros elementos escultóricos del retablo. A buen seguro fue ayudado por su hermano Guillem, quien tenía conocimientos específicos de arquitectura y trabajó también en la iglesia de Llubí.

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