
La carta de presentación de la parroquia de Porreres es, comúnmente, su sillería gótica, considerada una de las obras maestras del arte medieval mallorquín. Se conservan dos tramos de la sillería de coro que encargó el convento de Sant Francesc de Palma al artista de origen barcelonés Macià Bonafè, en 1447. Por diversas razones, durante lo siglo XVII el coro fue desmembrado y reubicado. Originariamente, estaba formado por sesenta y seis sillas, de las que se conservan treinta y dos en el coro de la iglesia de Sant Francesc de Palma y veintidós en el coro de la iglesia parroquial de Porreres.
Pero el templo va más allá de su sillería. La iglesia parroquial de Porreres ha sido considerada la catedral de la part forana de Mallorca por sus dimensiones y por su riqueza artística. El edificio se empezó a construir el 1666 y fue proyectado por el maestro Oliver a instancias del rector Gaspar Llompart y de los jurados de la Vila, a causa del aumento de población. La nave única se levanta ancha e imponente, cubierta por una vuelta inicialmente de cañón y peraltada a raíz de la reforma de final del siglo XVIII. Ocho grandes arcos sostenidos por pilastras dividen las capillas laterales. La parroquia tiene una joya muy valiosa, una cruz procesional de plata. Esta cruz está considerada la pieza de orfebrería gótica mejor trabajada de las que hay en Mallorca; se debe al orfebre Antoni Oliva (1400).
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