
Hablar de la restauración del Santo Cristo de la Sangre es hablar de la restauración de un símbolo de devoción popular. Desde la segunda mitad del siglo XVI la imagen del Santo Cristo sale en procesión, por lo que fue creada sustituyendo a una figura anterior. Una imagen de tipo devocional que también debía responder a necesidades procesionales. Este hecho explica su fábrica: corteza de corcho y grandes dimensiones.
La agresión humana que sufrió el Santo Cristo en 2002 fue el principal factor de degradación de la figura. Otras causas afectaban también a su estado de conservación: cambios de ubicación (función procesional), desgaste de la policromía por el contacto diario o el humo de los cirios.
La restauración del Cristo de la Sangre fue una intervención delicada y laboriosa. La escultura quedó parcialmente desmenuzada con la agresión, provocando la reintegración de las piezas milimétricas en su sitio. La naturaleza material, corteza de alcornoque (popularmente conocida como corcho) y la técnica constructiva tampoco facilitaron la tarea. A través de un cuidadoso estudio analítico, radiográfico y técnico, se llevó a cabo la restauración, que constó de: consolidación estructural, reintegración volumétrica y limpieza, estucado y reintegración pictórica.
Finalmente, y siguiendo con los criterios actuales de salvaguarda, se adoptaron medidas de prevención para mantener el bien y evitarle futuras degradaciones.
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